18+ · Juegue con cabeza: no ponga en la mesa dinero que ya tiene destino. Fichas comprobadas el 15 de agosto de 2026

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Todo lo que este sitio comprueba lo puede repetir usted en una tarde. Aquí está el orden en el que conviene hacerlo.

El número de registro no es la resolución

Cada autorización peruana a distancia arrastra dos identificadores y sólo uno sirve para buscarla. El código de registro es una cadena larga de catorce dígitos que empieza por once cuando es de juegos y por veintiuno cuando es de apuestas deportivas. La resolución directoral es otra cosa: un número corto con el año detrás, del tipo que aparece en los boletines. Son el mismo permiso visto desde dos sitios distintos.

El buscador del ministerio acepta el código de registro. Si usted pega la resolución, no encuentra nada, y esa pantalla vacía se lee exactamente como si la casa no estuviera autorizada. Hay páginas de terceros que publican la resolución bajo el rótulo de número de licencia, y cada lector que la copia se lleva un susto que no le corresponde.

En las fichas de este sitio los dos números aparecen etiquetados por separado, y el que va delante siempre es el que el buscador acepta. Es una decisión pequeña que evita el único desenlace que este sitio no se puede permitir: que una comprobación honesta del lector termine pareciendo que la página le mintió. Cuesta un renglón de más y ahorra la única confusión que este sitio no se puede permitir.

El orden que conviene seguir

Empiece por el registro público del ministerio y busque por el código, no por la marca. La marca comercial y la razón social casi nunca coinciden en este mercado: hay marcas mexicanas con sociedad peruana propia, sociedades constituidas fuera del país y una misma titular que explota dos marcas distintas con numeraciones que se diferencian en dos dígitos. Buscar por marca lleva al resultado correcto con suerte y al de al lado sin ella.

Después vaya al pie de página del operador y compare tres cosas: la razón social, el código de registro y el dominio. El registro anota el dominio autorizado, así que si usted está en una dirección distinta de la que figura en el expediente, está en otro sitio aunque el logotipo sea el mismo. Los tres datos están en la misma fila del registro, así que la comparación se hace de una sola mirada.

Sólo al final mire la promoción. Este orden es deliberado y es el contrario del que propone la publicidad: primero quién es y quién responde, después cuánto ofrece. Ninguna cifra de bono compensa una razón social que no aparece en ninguna parte.

Si el pie del sitio y el registro no coinciden

Pasa, y pasa con casas grandes. En una de las fichas de esta tabla el pie del sitio fecha sus dos autorizaciones el mismo día y el registro del ministerio las fecha en días distintos, porque son dos expedientes que se resolvieron con una jornada de diferencia. En otra, el pie imprime sólo uno de los dos códigos y el segundo hay que ir a buscarlo al registro.

Ninguna de las dos cosas es una irregularidad, y este sitio no las presenta como tal. Son discrepancias entre dos fuentes de primera mano, y lo único que se puede hacer con ellas es anotarlas y decir cuál se usó. Aquí manda siempre el registro público, porque es la fuente que el lector puede consultar sin depender de nadie.

Si al comprobar encuentra una discrepancia que estas fichas no recogen, la ficha está vieja y no usted equivocado. Todas llevan la fecha de lectura por ese motivo exacto. La fuente pública manda sobre cualquier ficha, incluida la nuestra.